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Entrevista Enologo Federico Giovannetti

Entrevista con Federico Giovannetti, enólogo de la Bodega Irouleguy

25/02/2021

¿Quién es usted? 

Me llamo Federico Giovannetti, nací en Toscana en la ciudad de Livorno. Crecí allí hasta que me fui a Pisa a estudiar Agronomía en la Universidad, donde obtuve mi licencia en enología. Tras unos años trabajando en Italia, sentí la necesidad de mejorar mi formación por lo que postulé en la Facultad de enología de Burdeos, donde obtuve un Master en el 2009.  

Así surgió mi deseo de conocer mejor el mundo del vino, que me ha llevado a trabajar en Francia, en Australia, en Argentina, de nuevo en Italia, y finalmente… ?aquí! 

 

¿Qué significa para usted el término enología? 

Ante todo es una pasión, una forma de vida ya que para trabajar en este mundo hay que tener una mente abierta a otras culturas y formas de hacer. Adoro mi profesión porque es multidisciplinar, es biología, física, química… un poco de todo. 

Un enólogo trabaja con la naturaleza, con las viñas, pero también con todas las instalaciones de la bodega, respetando la sensibilidad de cada elemento en cada una de las etapas. Es una profesión muy completa. En resumidas cuentas, ser enólogo implica poner toda su experiencia al servicio de la emoción de un producto. 

 

¿Cuál es su primer recuerdo de vino? 

Creo que soy enólogo por dos razones. Mis abuelos eran viticultores en Toscana hasta la Segunda Guerra Mundial, luego mi apego al vino y su cultura, es una verdadera historia de familia.

Además, estando en la escuela, uno de nuestros maestros nos hizo fabricar vino, cosa que recuerdo perfectamente. Aun hoy, cada vez que llega la fase de la fermentación, vuelvo a mis ocho años y a ese vino que fabricamos en clase.

Por otro lado, he de decir que mi abuelo nos daba para merendar pan con azúcar, ?mojado en vino tinto!

 

¿Podría recordar quienes han sido las personas que más han influido en su carrera? 

La más influyente es Giacomo Tachis, era un enólogo piamontés que había estudiado en Francia, considerado como el mejor enólogo de la historia de Italia, creador de los «Supertoscanos», grandes vinos con mucha fama como el Sassicaia. Le conocí haciendo mis primeras prácticas en unas bodegas en las que él era consultor. Me tomo bajo su protección al principio de mi carrera y me ofreció mi primer trabajo en este mundo. Con 23 años me propuso ser Director General de una cooperativa que produce casi dos millones de botellas cada año, ?Imagínese! 

Niccolò D’Afflitto, Enólogo y Director General de Marchesi de Frescobaldi, un gran grupo vinícola italiano, también ha contado mucho para mí. El me hizo crecer a nivel profesional. Empecé a trabajar en el grupo, como es costumbre, desde abajo para ir evolucionando: primero en los viñedos como obrero agrícola, después conduciendo los tractores, pasé luego a la bodega, fui asistente del enólogo, para acabar como Director. Es así como aprendí verdaderamente a elaborar vinos. 

 

¿Cómo cree usted que se hace un buen vino? 

Para hacer un buen vino, lo primero que necesitas es sensibilidad. Nunca hay que utilizar un protocolo fijo, hay que saber ser resiliente, como digo yo, es decir, hay que poder encontrar respuesta a la pregunta inmediata que va surgiendo. Se trata de saber escuchar y adaptarse. El entorno también desempeña un papel fundamental. Siempre he dicho que prefiero ser el peor enólogo de una bodega que produzca unas uvas estupendas que el mejor enólogo en una que tenga uvas mediocres.

 

¿Qué cualidades se necesitan para ser enólogo? 

La principal cualidad es ser polivalente, tener una visión global, no sólo de la técnica, de la vid, del trabajo de la bodega, sino una visión comercial para satisfacer los gustos de los consumidores, conservando la identidad de la zona en la que trabajamos. 

 

 ¿Cómo es un día tipo de un enólogo? 

Fácil, no hay día tipo, excepción hecha de la ducha matutina. Todos los días se presentan nuevos desafíos con las correspondientes soluciones que hay que encontrar. Por eso me encanta mi trabajo. 

 

 ¿Por qué ha querido incorporarse y trabajar en la bodega de Irouleguy? 

Para ser sincero, el azar me trajo hasta aquí y estando aquí, descubrí la singularidad de este territorio. Incluso con mi experiencia, aprendo mucho trabajando con estas variedades. Tenemos la oportunidad de desarrollar nuevas técnicas y de mejorar aún más la calidad para producir caldos excelentes. 

El terruño de Irouleguy es muy especial con inviernos muy lluviosos y moderados, seguidos de veranos muy calurosos. No es un clima continental ni oceánico, es una mezcla de ambos. Las cepas de Irouleguy no son muy comunes, por lo que es una oportunidad estupenda trabajar aquí.

 

 ¿Es un reto elaborar los vinos de la Bodega de Irouleguy ? t

Por supuesto, ?todos los vinos suponen un desafío! Cada variedad tiene muchas características diferentes en función del año, de la parcela, de su orientación… Este año hemos recolectado uvas Tannat con aspectos muy diversos debido a su implantación. Nosotros hemos de adaptarnos a la historia de cada uva. 

 

 ¿Cuáles son las características de un vino Irouleguy? 

En lo que respecta a los blancos, con las variedades Gros Manseng y Petit Manseng, nos encontramos con una graduación alcohólica bastante alta y con mucha frescura, lo que implica un equilibrio muy interesante. Para mí, esta sería la primera característica de los vinos blancos, debida al clima. Respecto a los tintos, antes de llegar aquí tenía mis reticencias sobre la variedad Tannat ya que produce un fruto duro, agresivo a veces. Pero tras la primera vendimia, la del 2020, me he dado cuenta que trabajada con mimo, se obtienen unos vinos sedosos y muy sutiles. 

Si tuviera que describir los vinos de Irouleguy con una palabra diría: fruta para los tintos y frescura para los blancos. En lo que respecta a los rosados, se está produciendo un cambio de estilo. Hasta ahora eran caldos muy oscuros, parecían casi tintos ligeros, lo que ya no se ajusta a las expectativas actuales de los consumidores. Por lo que están en plena evolución. 

 

¿Cuáles son sus proyectos y ambiciones en lo que respecta a la Bodega? 

No llevo aquí mucho tiempo, así que todavía tengo mucho que aprender, pero mi primera ambición es convencer a los viticultores que planten vides. En Irouleguy, hay aproximadamente 250 hectáreas plantadas teniendo una superficie potencial de 1200 hectáreas. Si somos tan capaces de hacer un buen vino, también podemos desarrollar la denominación de Irouleguy. 

 

¿Qué opina de los valores de la Cooperativa? 

En la zona en la que pasé mi infancia, el 80% de las empresas eran cooperativas. Así que crecí en un ambiente de cooperación, me resulta por tanto muy familiar. Desgraciadamente es un sistema que está desapareciendo pero en esta Bodega y en el País Vasco, tenemos la suerte de poder mantener este estilo de vida, porque no se trata solo de una empresa, sino de un verdadero estilo de vida. Para mí, en la Cooperativa, 1+1=3.

El abuso de alcohol es peligroso para la salud, le recomendamos lo consuman con moderación.